jueves, 2 de septiembre de 2010

Estamos aquí de nuevo, no abandonamos nuestra singladura

Hemos llegado esta mañana con puntualidad a nuestro centro y con los saludos que intercambiamos en el pasillo iniciamos un nuevo curso escolar. Estamos muchas "todas" y unos pocos "todos" bien, pero todos y todas con buen ánimo. ¡Qué dure! Pasa el tiempo y en un instante conocemos el calendario lectivo y también nuestro horario personal y con esto la máquina organizativa escolar se pone  en funcionamiento. Pero ¿y la biblioteca escolar? Pues muy bien, gracias: está ordenada, limpia y sabe esperar todas las rutinas de estos primeros días. Vayamos despacio y con buena letra edificando nuestro proyecto de lectura y en la próxima estación, que es "Plan docente", tendremos listo nuestro equipaje para animar a leer. Como un  objeto que podemos hacer que esté en nuestras maletas lectoras queremos aportar  la sugerencia de Oscar Wilde (gran lector, escritor y también fino humorista), que copio de Una historia de la lectura de Alberto Manguel, para que cada uno de nosotros haga con sus palabras lo que le venga en gana; pero no olvidemos que somos lo que leemos. Leamos pues a Oscar Wilde:

Decir a la gente qué debe leer es, por regla general, inútil o perjudicial, porque la verdadera apreciación de la literatura es una cuestión de temperamento, no académica; no hay manual para llegar al Parnaso, ni merece la pena aprender nada que pueda aprenderse. Pero decir a la gente lo que no hay que leer es otra cosa completamente distinta, y me atrevo a recomendarlo como una posible misión para el Plan de Extensión Universitaria.
Con nuestros mejores deseos para que entre todos evitemos los libros que no debemos leer y así lograr un curso escolar 2010/2011 repleto de éxitos lectores.

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