A todos los profesores nos preocupa saber qué actividad es la más adecuada para enfocar la lectura personal de los libros que leen nuestros alumnos y cómo evaluar su aprovechamiento. Con frecuencia el problema que más nos interesa es la evaluación de la lectura personal y queremos comprobar si el alumno ha leído realmente el libro o no; si su lectura ha sido provechosa o no.
Este seguimiento puede provocar en algunos casos un efecto negativo sobre el deseo de leer en nuestro joven lector. Estas actividades de lápiz y papel que deben realizar los niños después de leer se convierten en una tarea académica más y provocan que la lectura personal sea cada vez menos personal, menos libremente elegida e interesante para ellos.
Es preferible solicitar a nuestros alumnos que se centren en explicar un aspecto concreto de lo leído antes de pedir el resumen completo o que contesten un cuestionario general. Desde mi punto de vista son son más adecuadas alguna de las siguientes actividades:
- Describir el personaje principal atendiendo a su comportamiento a lo largo de la narración.
- Que localicen un tipo determinado de vocabulario: palabras que tengan que ver con ...
- Escribir una carta al protagonista cuando ha terminado su lectura.
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