Las cosas podían haber acaecido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirase a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a sus padre. Pero por lo que a él afectaba ...
Su padre entendía que esto era progresar; Daniel, el Mochuelo. no lo sabía exactamente. El que él estudiase el Bachillerato en la ciudad podía ser, a la larga, efectivamente, un progreso.
viernes, 19 de marzo de 2010
Homenaje a Miguel Delibes: Así comienza "El Camino"
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