En la sociedad de la información la lectura adquiere cada vez más importancia para acceder al conocimiento cada vez más accesible.
En realidad siempre, en todas las épocas, la lectura ha sido la herramienta fundamental para entender y conocer la información escrita. Hoy lo que a ha cambiado son los medios para obtener información y canalizar la comunicación entre las personas que escriben y las que acceden a los textos escritos. Estamos convencidos que las posibilidades de las nuevas tecnologías, y no me refiero a la tv y al teléfono de toda la vida sino al ordenador con acceso a Internet y a los teléfonos móviles, son extraordinarias.
Nuestro alumnos comprueban que sus padres buscan en Internet el hotel, información sobre la historia, la gastronomía, monumentos, restaurantes de los lugares que se van a visitar; esta experiencia se repite también para buscar un libro en la biblioteca pública y para leer la prensa diaria. Estamos cada vez más conectados a una gran biblioteca virtual accesible para cualquier persona y desde cualquier sitio.
Pues bien, este mundo que acabo de señalar con brevedad, descansa sobre el pilar del lenguaje escrito y este lenguaje se apoya en la experiencia y aprendizaje que ofrecemos en nuestras escuelas y aulas. Es la institución, y me refiero a la escuela pública y no a los centros privados, que logró erradicar el analfabetismo en nuestro país.
Todo lo anterior me lleva a preguntarme sobre los retos que tenemos escuelas y aulas ahora. Uno de ellos es enseñar a leer y a escribir utilizando las posibilidades de los nuevos formatos con el objetivo de que nuestros alumnos conviertan la información en conocimiento.
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